¿Quién pierde al final?

– ¡No te vayas! –decía Lucía al micrófono del teléfono.
– ¡Es mi deber! –sonaba por el auricular.
– ¿Y qué pasará conmigo?
– Estarás bien. Estás con mamá.
– ¡No quiero que te vayas! –la niña parecía estar al borde del colapso– ¿Con quién voy a jugar ahora?
– Tienes a Juan.
– ¡Él no me quiere tanto como tú?
– ¡Claro que te quiere! Es sólo que está molesto.
– ¿Con papá? –esa palabra fue como una daga para él.
– Si –soltó un suspiro– y conmigo.
– ¡No te vayas… –decía Lucía entre sollozos y con la voz quebrada– …por favor!
– Tú bien sabes que volveré, Lucía –hace una pausa– por favor, no llores.
– Juan me dijo… que eso decía papá… y aún no ha vuelto –Lucía seguía hablando como permiten las lágrimas, no sabía nada de su padre, puesto que se fue cuando aún era muy pequeña. Juan aún no lo perdonaba.
– Yo lo traeré de vuelta. Te lo prometo. Vendremos sonriendo y cuando nos veas llegar a la casa correrás hacia nosotros y nos abrazarás –se le aguaban los ojos mientras imaginaba esa escena, que en el fondo, veía muy difícil de cumplir.
– ¿Estás seguro? –preguntaba Lucía con la voz cada vez más quebrada, pero con un atisbo de ilusión.
– Lo estoy –mentía– me tengo que ir.
– Por favor, no me cuelgues –rogaba Lucía al otro lado del teléfono.
– Está bien, hablemos un poco más.
– Siempre me ha gustado jugar a los avioncitos contigo y me decías que papá era piloto, incluso uno de tus aviones tiene su nombre.
– Ahora es tuyo ese avión, Lucía –la interrumpe– cuídalo. Es un pedacito mío y de papá.
– Era de él, ¿verdad?
– Si. Me lo dio cuando era niño. Jugábamos juntos con él.
– Cuando vuelvas, ¿me prometes que jugaremos los tres?
– Te lo prometo –esta vez no pudo evitar soltar una lágrima.
– Mamá está llorando mucho.
– Lo sé, cuídala.
– Jugaré con ella.
– Dale muchos besos de mi parte.
– Te quiero hermanito. Encuentra a papá.
– Yo también te quiero. Eso haré.

Colgó la llamada y levantó la mirada. Ya estaba en el avión con el casco puesto.

– ¡Quítate el casco, novato! Aún queda mucho –se escuchó una voz al fondo.

Eso hizo, luego vio la foto que estaba pegada en él. Lucía en brazos de su padre cuando era apenas un bebé. “Lo prometo”, pensó.

El avión partió.

Los hombres viejos declaran la guerra. Pero son los jóvenes quienes tienen que luchar y morir.

Hervert Hoover

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3 comentarios en “¿Quién pierde al final?

  1. Fascinante… Tengo como rito leer tus historias cortas cada vez que lo necesito. Continuamente regreso a “La vida es un camino” (Mi preferido sin dudas) Y “Estábamos frente al abismo y hemos dado un paso al frente” . Creo que tienes el don de la escritura y todo lo que publicas tiene esos detalles que buscan deleitar pero sobretodo hacernos pensar. Espero continúes con esta nueva tradición, siempre es un gusto leerte. Saludos desde Caracas, Venezuela.

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    • Muchas gracias por tu comentario. Me alegra mucho saber que me sigues y te gusta lo que escribo. Tanto así como el don de la escritura no sé si lo tenga, pero se intenta cada vez que se puede y estas cosas me hacen querer seguir adelante. Saludos desde España y éxito.

      PD: “La vida es un camino” también es de mis favoritas. Y debería hacer algún otro de opinión pronto, tengo olvidada la política.

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  2. Wow. Es la primera vez que leo una de tus entradas, y debo admitir que estoy gratamente sorprendida de la calidad que muestras. Excelente uso del lenguaje y la sencillez del diálogo. Espero ver más de tu trabajo.

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